lunes, 18 de octubre de 2010

Claroscuro

alcatracesDebo aprender a convivir con la obscuridad, porque sin ella lo luminoso sería amorfo, no tendría matices, sería plano, la obscuridad es necesaria, no todo es blanco ni todo negro, existen miles de matices que enriquecen nuestras experiencias cotidianas. Lo obscuro y lo claro en armonía y equilibrio conforman la vida y los contrastes le quitan la monotonía, la nutren y embellecen.

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