El primer scanner que tuve tenía una extraña manía: mostraba siempre al iniciarlo una imagen de un bosque, el compañero que me lo vendió, lo había usado muy poco y según me explicó, esa imagen no salía originalmente, sólo que él al escanear una primera imagen, se equivocó y la guardó en la carpeta del programa. Lo curioso del asunto era que al instalarlo en otra máquina, la imagen seguía saliendo, ¿no se supone que al instalarlo en un equipo nuevo, directamente del cd de instalación cualquier imagen que se hubiera cargado en el equipo viejo, ya no debería estar ahí? Pero la foto ahí seguía, los de soporte técnico le llamaban imagen residual.
Anoche me acosté bastante temprano, como a las 9:00, porque estaba muy cansada, normalmente me duermo como a las 11:30 o 12:00, lo malo fue que me desperté cuando según yo ya estaba por sonar el despertador y ¡sorpresa! Eran las 2:30 de la mañana, lo peor es que ya no me podía dormir, creo que pude volver a hacerlo hasta las 4:30 o 5:00. Lo primero que me vino a la mente fue una serie de imágenes residuales. Es claro que en algún momento esas imágenes existieron, fueron fotografías que tomé, de hecho en la mente las tengo no “como sucedieron en el momento” sino tal y como yo suponía que quedarían, una vez impresas en el papel, en blanco y negro, con el contraste y luz que yo quería. A ver por partes: ¿qué fue lo que pasó? ¿por qué se me fijaron en la mente de esa forma?
Bueno, cuando salimos de la universidad, decidimos hacer un viaje a un lugar de Oaxaca llamado Tapanatepec, porque un amigo era de allá y nos invitó. El plan era que viajáramos como 10 o 12 personas, más o menos, al final solamente fuimos tres: Bety, Carlos y yo. Para poder hacer este viaje, casi seis meses antes estuve ahorrando todo el dinero que pude, trabajando en la imprenta de los papás de otro amigo, Rodolfo, total que junté la fabulosa cantidad de 4,000 pesos (casi 400 dólares). Compré lo que para mí era todo un lujo: 3 rollos de película T-MAX y una botella de revelador para esa película, según recuerdo nada más en eso me gasté como 1,200 pesos, pero no me importaba porque el viaje me ilusionaba especialmente por las fotos que podría tomar. El viaje resultó maravilloso, muy divertido y lleno de anécdotas, visitamos primero Tapanatepec, luego Salina Cruz, después nos fuimos al Estado de Chiapas que queda muy cerca de ahí, visitamos Arriaga y Tonalá, (en este link encontré como 4 fotos de esos lugares, para dar una idea, darle click a "galería de fotos") este último fue el lugar más bello, fuimos a Boca del Cielo (que le hace perfecto honor a su nombre) y a Puerto Arista. Todo el tiempo tomé fotos, bueno no tantas como hago ahora porque en ese entonces tenía que chiquitear mis rollos. Siempre sucedía que desde el momento en que tomaba la foto ya estaba pensando en el momento del revelado, en la emoción de ver como va apareciendo la imagen en el papel en el cuarto obscuro, en serio es una emoción y unas mariposas en el estómago difíciles de describir. De hecho la foto digital no me ha quitado esa sensación, me sigue pasando sólo que ahora en lugar de cuarto obscuro tengo el photoshop.
Regresamos del viaje y toda emocionada me fui a trabajar a lo de Rodolfo, a contarle cómo había estado el viaje y le dije que ansiaba regresar a mi casa para revelar el rollo y que si me prestaría su ampliadora y su cuarto obscuro para imprimir mis fotos después, como vio tanta inquietud, amablemente me respondió que no tenía que revelar en mi casa que si quería él me prestaba revelador y que yo después se lo repusiera, así que nos pusimos manos a la obra y al sacar la película del tanque de revelado ¡no se imaginan mi cara! Mis tres amados rollos ¡estaban totalmente transparentes!, ¡mis adoradas fotos ya no estaban! El muy sopenco no tenía bien tapada la botella de revelador y estaba echado a perder, bueno creo que nada más no lo maté porque su mamá estuvo a punto de matarlo por mí, no lloré porque estaba privada, y por eso tal vez hasta el día de hoy esas imágenes residuales siguen alojadas en mi memoria, apareciendo cuando estoy semi inconciente.






















