Recuerdo que cuando era niña me encantaba caminar muy muy rápido porque llegaba un momento en que sentía que mis pies se despegaban del piso y que iba flotando, era como caminar en el aire. También recuerdo la sensación de brincar cada vez más alto hasta que comenzaba a elevarme en el aire, a volar. Cuando somos niños la imaginación es tan fuerte, tan poderosa. Tal vez sea sólo cuestión de hacer un esfuerzo para sacarse de encima lo real, lo lógico, lo que "debe de ser" y disfrutar al menos por un rato de nuestras sensaciones y de lo que la imaginación nos pueda dar, eliminar la monotonía, el cansancio y disfrutar de la libertad de usar nuestro cerebro al 100%, incluyendo las zonas que imaginan y que crean.
lunes, 25 de octubre de 2010
Cerebro al 100%
Recuerdo que cuando era niña me encantaba caminar muy muy rápido porque llegaba un momento en que sentía que mis pies se despegaban del piso y que iba flotando, era como caminar en el aire. También recuerdo la sensación de brincar cada vez más alto hasta que comenzaba a elevarme en el aire, a volar. Cuando somos niños la imaginación es tan fuerte, tan poderosa. Tal vez sea sólo cuestión de hacer un esfuerzo para sacarse de encima lo real, lo lógico, lo que "debe de ser" y disfrutar al menos por un rato de nuestras sensaciones y de lo que la imaginación nos pueda dar, eliminar la monotonía, el cansancio y disfrutar de la libertad de usar nuestro cerebro al 100%, incluyendo las zonas que imaginan y que crean.
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