Releí Alicia en el País de las Maravillas, y confirmo la idea que tenía de que nos parecemos demasiado, para empezar siempre tengo esa sensación de estar en un lugar raro en el que no debería estar, aunque a veces el enfoque cambia y creo que estoy en un lugar maravilloso y que es mi mundo, mi lugar y que los demás no pueden entrar en él.
Al igual que Alicia, tengo una voz que siempre me dice cosas, me da consejos, me regaña, me alienta, me hace observaciones "de gente grande" y casi siempre me hace sentir que sin "ella" mi vida sería un verdadero caos. (Sí ya se suena bastante esquizofrénico, pero créanme una vez se lo comenté a mi terapeuta y no le preocupó, sólo me dijo que yo era una mezcla de Anita la huerfanita y la mujer maravilla psss, ya se por eso me escapé y dejé la terapia).
También está eso de que a veces es grandotota y otras pequeñísima, lo mismo me pasa, algunas veces soy super pequeñita enfrentándome al mundo cruel y salvaje que me rodea y otras veces soy una gigante que todo lo puede y vence cualquier cosa.
No se en ese libro pasan cosas que a primera vista pudieran parecer muy absurdas, pero que si las analizamos con calma resultan ser de una lógica implacable. Así es mi vida aparentemente loca, pero para mí tiene sentido.
Luego está esa persecución del conejo blanco que la mete en quien sabe cuántos líos, pero simplemente lo persigue porque le parece interesante. Así también soy yo corro tras mis sueños, tras mis metas, aunque a veces se esfuman y no parecen tener sentido y voy dejando atrás lo aparentemente sensato, lo obvio, lo "normal" lo que "debería hacer", lo que "debería querer" y a veces parece que la meta, el objetivo, se me escurrió entre los dedos y sólo queda resonando el eco del conejo que dice "llego tarde, llego tarde".
No se si a final de cuentas me quede al igual que Alicia sólo la sensación que te deja un sueño lindo y raro o bien sólo que quede soñando, siempre soñando en mi País de las Maravillas.
ToDa esa historia es una gran metafora y siempre podras encontrarle significados.saludos
ResponderEliminarLa pequeña Alicia es maravillosa, la verdad siempre he creido que cada persona lleva en su interior un poco de la magia que Alicia refleja!
ResponderEliminarBesos!
nunca entendí mucho la historia de Alicia,pero creo que las transformaciones y los sueños,la vida misma que nos parece tan rara y confusa,nos construye como seres humanos.
ResponderEliminarUn abrazo,cuídate ^^
Yo no se, aveces es bueno perderse en sus sueños, pero no tanto tiempo...bueno eso es lo que me dice mi consciencia de adulta.
ResponderEliminarun besote
Pf! a mi también me encanta Alicia, aún me sorprende y emociona. Eso de la voz, yo tampoco creo que sea esquizofrenia, creo que es un Pepe Grillo hablando en voz alta.
ResponderEliminarLa historia de Alicia es tan mágica pero tan real a la vez y creo que toda la metáfora es muy acertada, tan es así que creo que todo lo que dijiste es lo que a muchos nos pasa, ahí vamos correteando al conejo blanco, aunque aveces sólo se queda el eco.
Qué bonito post :D me puso de buenas por que me hizo recordar a Alicia en el país de las maravillas.
como siempre todo un placer leerte
ResponderEliminarespero que subas entrada mas seguido
sin palabras...
me encanto tu post
Hay momentos en la vida, en que vamos detrás del conejo blanco....
ResponderEliminarDesde Tlalne, un saludo.
Qué curioso que estés leyendo las aventuras de Alicia ahora, yo también las estoy leyendo pero creo que en una traducción algo desafortunada... no puedo evitar sentir que me pierdo parte de los juegos de palabras!
ResponderEliminarEn fin, figúrate que hace sólo un par de noches iba yo en la parte del Grifo y la Falsa Tortuga, cuando noté algo extraño en el foco de mi cuarto. La luz menguaba hasta casi apagarse y luego volvía a iluminar, así sin más.
Sin saber exactamente qué pasaba, me dije que no era normal que los focos hicieran eso, y menos aún cuando uno está leyendo, pues así no se puede poner atención a lo que sea que uno lea.
Decidí subirme a mi cama para ver qué se traía entre manos el foco, y saber cuál era su huelga o protesta, que alguna razón debió tener para interrumpirme de manera tan funesta.
Ya estando allá arriba, el foco se negó a darme explicaciones, tal vez porque se hallara molesto y dialogar no era lo suyo en ese momento, o quizás porque tuviera un ataque de locura- que rara vez le sucede a los focos, pero se sabe que ha pasado- y entonces, la sinrazón habría sido la única razón de sus idas y venidas, que además eran cada vez más rápidas.
Y así, parado en mi cama y con el foco marcando el compás, me encontraba en la casi perfecta situación para bailar la Cuadrilla de Langostas junto con el Grifo y La Falsa Tortuga. Y digo casi perfecta porque me faltaba una langosta, y también porque, mientras danzaba dando brincos sobre mi lecho, el foco me iluminó por última vez antes de lanzar un par de chispas y fundirse lentamente para nunca más volver a brillar.
Total que ahí mismo terminaron a un mismo tiempo mi baile y mi lectura, y lo demás... pues es lo de menos
Clau, yo también adoro a Alicia desde mi infancia, es mi libro preferido. No hay mucho de absurdo en esa historia, el absurdo es lo otro.
ResponderEliminarLos que nos parecemos a ella somos los cuerdos, puedes estar segura.
Sin duda alguna siempre tenemos qe perseguir nuestros sueños y como le digo a mis alumnos cuando nos empezamos a fijar en los obstáculos es porque estamos perdiendo de vista la meta. =)
ResponderEliminarHoy, tras terminar de perfilar lo que será mi primer blog, he encontrado el tuyo y concretamente esta entrada. Me ha parecido asombrosa la descripción e interpretación que has hecho de la persecución del conejo blanco.
ResponderEliminarMe pasaré regularmente por aquí.
¡Saludos!
La estas flasheando...
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