
¿Por qué será que lo que no tenemos es lo que más queremos? ¿por qué tendrá esa aura de maravilla lo que no está a nuestro alcance? ¿Les ha pasado que quieren algo y cuando lo obtienen ya no les gusta o no les importa? a mí sí, hace tiempo, como dos años más o menos, yo, la peor de las compradoras compulsivas, andaba dando la vuelta por un centro comercial, en eso vi un aparador y mi camino en dirección a él fue iluminado por reflectores, y acompañando mi embobado recorrido de fondo música de violines, jajaja, tal fue el impacto de descubrir una blusa maravillosa, que me fascinó, en ese momento sólo pensé ¡tengo que comprarla! ¡la necesito para sobrevivir! corrí al cajero a checar mi saldo, y así evitar pasar vergüenzas al pagar si mi tarjeta de débito no pasaba, y ¡oh desilusión! me faltaba dinero, no me alcanzaría. Mi madre salió al rescate, después de rogarle y requete rogarle, jurarle y perjurarle que le pagaría bien prontito lo que me prestara. Al fin, entro, compro la blusa, me la llevo muy feliz a mi casita, la aviento "delicadamente" al clóset con todo y la bolsa en la que me la dieron, con todo y el ticket de compra dentro y ahí la dejo. Mi espíritu de urraca acumuladora de triques compulsivo, fue arrojando más cosas sobre la bolsa, que cabe agregar olvidé como a los 30 minutos de dejarla encerrada y.... ahí se quedó, hasta que un año después, tuve que sacar todos mis triquecitos, para mudarme de casa, y por ahí en medio de la excavación de chunches, salió una misteriosa bolsita ¿su contenido?¡ mi preciosa blusita! Lo peor del caso es que nunca la eché de menos, nunca la busque, simplemente la vi, me enamoré de ella, la compré y la boté sin haberla usado siquiera, mi espíritu consumidor se conformó con el simple hecho de comprar.
Eso me hizo entender algo que pasaba en el libro La historia interminable de Michael Ende, en donde al protagonista Bastian Baltazar Bux le daban un medallón con la frase grabada: "haz lo que quieras" y él entendía que podía cumplir por ello todos sus caprichos, hasta que finalmente descubre que eso sólo lo dejaba cada vez más y más vacío, cada vez que cumplía un supuesto deseo en la tierra de Fantasía, olvidaba uno de sus recuerdos, hasta que dejó de recordar quién era verdaderamente, afortunadamente contaba con su amigo Atreyu, que lo ayuda a recordar y a entrender que el poder que le otorgaba el medallón era en realidad el de hacer su verdadera voluntad, o sea el de cumplir los deseos que alimentarían su alma y al volverlo una persona mejor, enriquecerían a todos al rededor.
Después de la cubetada con agua fría que para mí representó el ver la manera estúpida en que gastaba el poco dinero que tenía, porque el colmo de esto es que ni siquiera compraba tonterías que en realidad ni necesitaba porque me sobrara el dinero, sino que hasta pedí prestado para satisfacer un supuesto deseo, decidí hacer algo bueno y ayudar a quien de verdad lo necesita, eso aunque suene cursi o ridículo descubrí que me llena mucho más, no se si esté bien o no, pero al menos creo que hago algo que, si no es una solución, al menos hace felices a varias personas.
Changos, eso de la blusa estuvo algo extremo. Afortunadamente tu caso es con ropa, desafortunados los que sufren eso en sus relaciones.
ResponderEliminarSaludos!
Hola, creo que a todos nos ha pasado en alguna ocasión eso, comprar pr el deseo de tener y olvidar lo comprado satisfecho el deseo, aunuqe un gusto es bueno dárnolo. Un beso
ResponderEliminarEs que en el fondo somos víctimas de la sociedad de consumo. Desde las altas esferas te dicen ves al teatro, compra libros, ves al cine; pero lo que realmente hay que hacer es ver buen teatro y buenas películas, leer buenos libros,... pero igual eso no les interesa tanto, todo es gastara y gastar y pobrecillos de nosotros caemos en la trampa.
ResponderEliminarFelicidades por haber sido capaz de reflexionar al respecto.
Besos
jajajajajaj...justamente mi nueva entrada es sobre eso....¿Amor propio?...es el mismo de los hombres que nopueden estar con una solamujer alavez, ni por un buen tiempo....el sumo amor propio.
ResponderEliminarOveja.
¿¿¿me creeras que en mi caso es lo contrario?? que aunque necesite las cosas le doy muchas vueltas para comprarmelo... y ya cuando al fin me decido voy y busco y nada me parece.... buu, no entiendo
ResponderEliminarChale. Yo me sentía culpable porque también soy bien compulsiva con eso de las compras.
ResponderEliminarPuedo dejar de comer un día, atrasarme con el pago de algún recibo, pero, siempre, siempre termino rendida ante mis caprichos. ¡Malditos aparadores!
Pero ahora que leo este escrito tuyo, puedo sentirme menos mal porque al menos yo sí uso lo que me compro -aunque no lo ocupe- jajá.
Es que puede ser por que uno es víctima de la publicidad y se deja llevar, o también por que buscas llenar vacíos, yo un día reflexionaba sobre eso, casi todos tenemos algún comportambiento compulsivo por que llenamos vacios, ya sea fumar, tomar, comprar, sexo ya sabes varias cosas, pero creo que tu solución fue mucho mas allá por que al darle a los demás si creo que te sientas mejor y llenes vacios que después ya no será necesario llenar. Todos tenemos nuestras actitudes compulsivas y hay quienes no podemos quitarnosla así que yo creo que hiciste algo muuuuuy bueno.
ResponderEliminarX cierto gracias x tus opiniones en mi blog, tienes siempre el comentario maduro y atinado. Gracias
Y,ese consumismo compulsivo, ¿tiene remedio?
ResponderEliminarSaludos desde Tlalne.
Peor es cuando eso mismo te pasa con las personas. Lo de la blusa es una cosa menor, pero es un aviso... por ejemplo, me avisa que jamás debo compartir contigo una cuenta bancaria ;-) Saludos, Clau.
ResponderEliminarChales...yo tambien compro y compro, pero me pasa que me lo pongo como 700 veces!! seria pecado para mi comprarlo y no usarlo...se me hace que eres compradora compulsiva avanzada fase III jajajjaaa...
ResponderEliminarAnimo lokilla!
Pues creo, amiga, que la experiencia que nos cuentas no fue tan inútil, te reveló algo de ti que a lo mejor había permanecido oculto: la compulsividad. Es fácil dejarse arrastrar por los impulsos, difícil que éstos estén a la altura de la energía que no sustraen.
ResponderEliminarEl Testigo del Crimen
Te entiendo muy bien, en mi caso yo no compre el articulo estuve molestando a mi papá casi un mes, quería una pantalla de plasma, (para que, si ya tenia una tv) el caso es que me la compro y ahora ya no me gusto hace un ruido extraño que en la tienda aseguraron era normal, me dio pena decirle que lo hice gastar en vano, lo mejor es pensar, “en verdad lo necesito” y así nos ahorramos remordimientos.
ResponderEliminarUn cordial saludo desde Morelia.
Lucatero: Tienes razón hay gente que tiene ese tipo de comportamientos con sus novi@s. Saludos
ResponderEliminarJorge: Pues sí un gusto de vez en cuando no hace daño, lo malo es cuando nos extralimitamos. Un abrazo
Sese: Lo bueno es que mi política en cuanto a libros es no comprar más hasta que haya leído TODO lo que compré la vez anterior, si no correría el riesgo de que los libros acabaran como la blusa de mi post. Besos
Oveja: mira, estábamos sintonizadas en el mismo canal ;D
Mephisto: Bueno todo extremo es malo, lo importante sería buscar el justo medio, aunque creeme, no es fácil. Saludos
ResponderEliminarMar: Bueno al menos te quedó el consuelo de encontrar a alguien PEOR jajajaj, saludos.
Úrsula: Exacto, esas compulsiones surgen para tratar de llenar vacíos, lo malo es que sólo hacen más grandes los vacíos. Un abrazo y gracias por tus comentarios.
Armida, pues supongo que debe tener remedio, pero es difícil :(
Nico: Ufff, ya que te estaba convenciendo de darme una tarjeta adicional :P Saludos
8.1416: sip, las enfermedades como esta son crónico degenerativas :P
testigo del crimen: primero que nada gracias por pasar a visitar, y bueno, esto de la compulsividad, siempre ha formado parte de mi vida, lee mi perfil :D
Jenny: Sí eso suele pasar, cuando vemos las cosas en los aparadores parecen perfectas, pero ya que las tenemos, resulta que no lo son tanto. Saludos y gracias por comentar.