lunes, 25 de febrero de 2008
Infancia recuperada
El miércoles fuimos sorpresivamente a Puebla, se decidió un día antes, porque mi otra tía necesitaba unas actas de nacimiento, mi mamá y toda su familia son de allá, pero llegaron al D.F. de niñas, toda la familia emigró y creo que ya no les quedan familiares allá, salvo algunos primos lejanos, pero ya no los conocen. Total que ví la oportunidad y me apunté para ir, principalmente porque pensaba tomar muchísimas fotografías, solamente he ido en dos ocasiones a Puebla, pero aún no tenía cámara digital y como fueron viajes, al igual que este, repentinos, pues ni tiempo de comprar un rollo me dieron.
Llegamos a Puebla como a las 11 de la mañana, fuimos directo al registro civil, mi esperanza era que encargáramos las actas y nos dijeran "regrese en una o dos horas" y mientras tanto ir a turiestear al centro, tomar fotos, desayunar, etc. Pero mis esperanzas se vieron frustradas porque nos la pasamos formadas desde el momento en que llegamos, como a las 11:20 hasta las 2:30 :( adiós vuelta al centro, porque conociéndo como conozco, a mi madre y a mi tía sabía que para ellas ya era tardísimo y que no se iban a querer regresar hasta el anochecer, como iba en el plan de no discutir y complacerlas, pues les dije: "bueno, ¿a dónde vamos?" y en perfecto sonido estereofónico me contestaron: "¡al mercado!" así que tomamos un taxi y le pedimos que nos llevara al mercado más cercano, que resultó ser el de La Cocopa o eso nos dijo el taxista, porque no vi ningún letrero que lo confirmara, como ya teníamos hambre lo primero fue buscar algo para desayunar, había "de todo" o al menos "de todo lo que tu abuelita nos hacía" o sea: rajas con leche, rajas con crema, manchamanteles, molito de chicharrón, molito de zancarrón, (allá todos son molitos, hasta el chicharrón en chile es molito de chicharrón) tinga poblana, chiles rellenos, cemitas etc, etc. Nos decidimos por un lugar llamado Cemitas Robert y antojitos Lulu, ellas pidieron molito de chipotle quemado (luego pondré la receta) y yo una cemita de milanesa, me la dieron con aguacate, quesillo y pápalo quelite, que nunca había probado, pero me gustó. Ellas quedaron un tanto desilusionadas, porque "a mi mámá le quedaba mejor, es más a nosotras nos queda mejor que este". Después siguió el recorrido por el mercado donde encontraron ayocotes, unos frijoles grandototes, bien emocionadas los compraron porque mi abuelita los preparaba en navidad, también compramos dulces típicos, camotes no porque no les gustan, pero sí dulces de leche y otros que se llaman muéganos, aunque no son como los muéganos que conocemos normalmente de muchos cuadritos pegados sino que son unos dulces anaranjados de leche. Querían comprar pollo "porque aquí es más fresco" pero me opuse, les dije que no tenía caso, que mejor compraran cosas que no se consiguen en el D.F. (además la bolsa la cargaba yo jajajaja) luego se emocionaron en un pasillo en el que vendían puras cemitas (el pan típico de Puebla) compraron como un millón de panes, para fulanito, para zutanito, y también compraron colorados, que son unos panes cubiertos de azúcar pintada de rosa mexicano. Seguimos caminando y encontramos un super puesto de quesos, también ahí se entusiasmaron y compraron queso de cabra, que no es como el que venden aquí que parece como gruyere, sino que es del tamaño y forma de un waffle, es muy salado, pero sabe muy rico, porque "no hay cemitas sin queso de cabra". Luego yo vi un suéter que me encantó pero que no compré porque "para qué vas a comprar si tu tía Lilia te lo puede hacer" bueno, pues le tomé una foto aver si es cierto que me lo hacen. Compraron muchas cosas más: chiles, guajes, sal, pimienta. Ya despúes con tremenda bolsa nos dirigimos a la terminal, al salir de nuevo se alborotaron como niñas chiquitas al descubrir una panadería "como a la que íbamos a comprar el pan" y de nuevo ¡a comprar! cuernitos, piedras, orejas, bisquets, tortas (a los bolillos allá les decen así, aunque no tengan nada adentro), etc. Seguimos caminando en busca de un taxi y encontramos un lugar donde vendían pajaritos, pericos, hamsters, mi tía emocionada quería un pajarito, le dijeron que se llamaban cebritas, le hice ver que pobrecito no iba a aguantar el viaje, después se emocionó con unas jaulas, pero pues, tampoco era muy viable traernos una, luego nos emocionamos las dos en una aparador donde había perritos que regalaban, siempre se me hace el corazón de pollo con los ojitos que hacen los perritos, pero pues tampoco podíamos traer un perro. Seguimos caminando y mi mamá se entusiasmó con las cazuelas, ella quería una molera, pero le dije, "bueno, si ya tienes una y la tienes que guardar en casa de mi hermano, porque en nuestra cocina no cabe". Total que el taxi nunca apareció y cuando menos nos dimos cuenta mi tía le hizo la parada a un autobús que decía CAPU (la terminal) y bueno apretujadas, con bolsa y todo nos subimos.
De regreso todo el camino mi mamá y mi tía muy sonrientes y felices, me dijeron "nos queríamos traer nustra infancia en una bolsa de mandado".
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Me gustó tu relato, mientras leía, me imaginaba una a una las anécdotas de tu viaje. Dicen los que saben, en algún lado lo escuché, que la comida poblana, está considerada entre las tres mejores de México.
ResponderEliminarCuando puedas, cómprate tu cámara electrónica, las hay buenas bonitas y baratas, la mia me costó menos de 1000 pesos, la llevo a todas partes.
Cuando la tengas, le vas a querer tomar fotos a todo.
Saludos.
Hola Armida, bueno afortunadamente ahora sí tengo mi camarita digital, las fotos que están a la izquierda del relato del viaje a Puebla, las tomé yo, del lado derecho hay varias fotos y enlaces a mi cuenta de flickr que es donde pongo todas las fotos que voy tomando, cuando tengas un tiempecito entra a ver si te gustan.
ResponderEliminarSaludos